El Ángelus | Jean-François Millet | 1859

•mayo 31, 2013 • Dejar un comentario
El Ángelus | Jean-François Millet | 1859

El Ángelus | Jean-François Millet | 1859

He introducido al autor de esta obra en otro post y es por ello que, en éste, solo haré el análisis de otra de sus obras, El Ángelus.

Como habíamos visto anteriormente, Millet había crecido en una granja, lo que luego lo motivó a retratar el campo y sus personajes. El artista era particularmente sensible a las privaciones y al sufrimiento de los trabajadores rurales y, por lo tanto, los reivindicaba y dignificaba en sus pinturas.

En El Ángelus, el artista nos muestra una pareja de cosechadores de papas que se inclinan con respeto para rezar en medio de un calmo paisaje rural. En primer plano, encontramos a los personajes, que han dejado sus elementos de trabajo a un costado; y, en el fondo de la pintura, podemos ver la silueta de una iglesia. Según el propio Millet, la inspiración para la obra surgió a partir de un recuerdo de su infancia: mientras él y los miembros de su familia trabajaban en el campo, cada vez que sonaban las campanas de la iglesia del pueblo, su abuela los hacia tomar un descanso para poder rezar la oración que le da nombre a la pintura.

Pero aunque la obra parece mostrarnos solo un paisaje agradable, suscitó diferentes interpretaciones. Se le atribuyó un sentido político y acusaban a Millet de socialista por solidarizarse con los trabajadores.  Otros afirmaban que la obra tenía un carácter religioso,  pero Millet no frecuentaba la iglesia  ni le interesaba la religión, por lo que difícilmente podría haber sido éste el sentido de la obra.

El Ángelus | Salvador Dalí | 1935

El Ángelus | Salvador Dalí | 1935

Años después, Salvador Dalí, luego de ver la pintura por primera vez, se decidirá a convertirse en artista. El español, obsesionado por su influjo, sostenía una teoría, que hasta entonces nadie había pensado: que la pareja estaba enterrando a un hijo fallecido y que, por tanto, la pintura mostraba una escena fúnebre. Insistió tanto al Museo del Louvre para que hagan análisis de la obra que, finalmente, accedieron. Luego de un análisis de rayos-x a la tela, bajo la última capa de pintura, encontraron una forma que se asemejaba a un ataúd pequeño, confirmando la intuición de Dalí, que era un payaso pero sabía de lo que hablaba.

Probablemente, Millet haya considerado que este tema podía generar mucho rechazo en la sociedad y por ello se haya decidido a cubrir el ataúd con la canasta de papas que vemos en medio de la pareja.

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Vestido floreado | Édouard Vuillard | 1891

•mayo 17, 2013 • Dejar un comentario
Vestido floreado | Édouard Vuillard | 1891

Vestido floreado | Édouard Vuillard | 1891

Vuillard tenía una relación muy cercana con su madre, una modista de París. El oficio de su madre hizo que el joven se rodeara texturas y colores, que luego servirán de motivos para sus pinturas.

Luego de la muerte de su padre en 1884, Vuillard recibe una beca para estudiar en el exclusivo Lyceé Condorcet, pero junto Ker Xavier Roussel, lo abandonarán para estudiar arte en el taller de Diogène Maillart.

En el año 1890, Vuillard conoce a Pierre Bonnard y se une al grupo de Les nabis, “los profetas”. Este movimiento reunía a un grupo de artistas que, influidos por el uso del color de Gauguin, buscaban un arte más emocional y subjetivo que el de los impresionistas.

La pintura de Vuillard se reconoce por sus escenas domésticas, de interiores. Muchas veces, nos muestra su casa. En varias de estas pinturas, retrata a su madre, con quien vivirá hasta los 60 años. Las pinturas de Vuillard son íntimas, casi autobiográficas.  En el caso de Vestido floreado, vemos el interior de una de las habitaciones de su casa con su madre de pie examinando una tela. Al parecer, la escena nos muestra un grupo de empleadas trabajando en la confección de ropa. La madre se destaca de los otros personajes por el patrón de su vestido y por el hecho de que Vuillard la ilumina groseramente en comparación con el resto de los personajes, que permanecen oscuros y anónimos.

Siete pecados capitales | Otto Dix | 1933

•mayo 9, 2013 • Dejar un comentario
Siete pecados capitales | Otto Dix | 1933

Siete pecados capitales | Otto Dix | 1933

Otto Dix nació en Alemania y comenzó a pintar junto a su primo. Siendo adolescente, se enroló en el ejército para pelear por su país en la Primera Guerra Mundial. Luego de 3 años, es dado de baja y galardonado con la Cruz de Hierro por su valentía. Sus experiencias en el frente influirán al artista para pintar los horrores de la guerra.

Desde el momento en que deja el ejército, Dix comienza a conocer a otros pintores y, durante un periodo, forma parte de diversos movimientos. Se relaciona con los expresionistas, con los miembros de la Secesión de Dresde, con los de la Secesión de Berlín y, por último, a partir de 1925, con el colectivo de la Neue Sachlichkeit, la Nueva Objetividad, con la cual quedará asociado para siempre el nombre del artista.

El término Nueva Objetividad, al igual que el positivismo americano, implicaba una relación práctica, pragmática con el mundo. Es por ello que rechazaban la subjetividad y el romanticismo del expresionismo. La Nueva Objetividad era un movimiento profundamente crítico de la sociedad: en esos tiempos de inestabilidad financiera y política, donde las diferencias entre ricos y los pobres se acentuaban;  Dix retratará la realidad detrás de la cortina: las prostitutas, los desempleados y los veteranos de guerra.

Pero todo cambiará con el arribo de los nazis al poder en 1933. Como tantos otros, Dix fue catalogado como un artista degenerado y muchas de sus obras fueron quemadas. También fue obligado a asociarse a la Cámara de Bellas Artes del Reich, prometiendo que, de allí en adelante, solo pintaría paisajes inofensivos. No lo hizo.

En este periodo, Dix produce obras en donde, solapadamente, critica los ideales nazis. Siete pecados capitales es una de ellas. Aquí, el artista utiliza una alegoría de estilo medieval ilustrando los siete pecados capitales de la tradición católica en un estilo mágico-realista propio de la Nueva Objetividad. Esta pintura fue creada cuando los nazis acababan de remover a Dix de su posición docente en la Academia de Arte de Dresde.

En primer plano, la Envidia, representada por un niño que usa una máscara, monta a la Avaricia, que toma la forma de una vieja que sostiene una bolsa de dinero. El bigote característico del Führer en la máscara del niño, como podrán imaginar, fue agregado luego de terminada la guerra, cuando no había peligro de represalias. Detrás de ellos, aparece la Pereza, una persona vestida de esqueleto al que le han extirpado el corazón, representando a la Muerte. La posición de los miembros de esta figura se asemeja a la cruz esvástica. Detrás de este símbolo, Dix criticaba a la sociedad alemana que permitió, mediante su silencio y conformismo, el ascenso de Hitler al poder. Detrás y a su izquierda vemos a la Lujuria, bailando y dando de amamantar su pecho desnudo a la Muerte. A su derecha, la Ira se muestra como un demonio con cuernos. Tras la guadaña, vemos la cabeza del Orgullo, que tiene un ano por boca. Y, por último, la Gula, en el extremo derecho de la pintura, está representada por una figura que tiene una olla en la cabeza, y sostiene 2 símbolos: en su mano derecha, el símbolo del infinito y, en su mano izquierda, una caña con el símbolo del pez cristiano.

Monasterio | Ian Fairweather | 1961

•abril 25, 2013 • Dejar un comentario
Monasterio | Ian Fairweather | 1961

Monasterio | Ian Fairweather | 1961

Ian Fairweather, considerado uno de los artistas más importantes de Australia, llevó una vida inquieta, caracterizada por una constante búsqueda de nuevas experiencias.

Viviendo en Francia, se enroló en el ejército aliado y fue capturado por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Estuvo preso por 4 años como prisionero de guerra. Al finalizar el enfrentamiento, estudió arte en reconocidas instituciones de Holanda e Inglaterra.

Luego comenzó a vagar por el mundo: recorrió Canadá, China, Indonesia y Sri Lanka. Se estableció en Australia, país donde desarrollará la mayor parte de su obra y se hará conocido como artista.

Ya anciano, Fairweather llegó Darwin, en el extremo norte de la isla y, con una canoa, decidió remar a través del Mar de Timor. Luego de más de dos semanas a la deriva, llegó a la costa de Indonesia. Agonizando por la deshidratación, fue inmediatamente deportado de nuevo a Australia. En la isla Briebie, frente a Queensland, el artista construyó con sus propias manos una cabaña en la cual vivirá alejado de la sociedad por 20 años más.

Sus experiencias por el mundo influyeron su arte. A pesar de que Fairweather puede ser considerado un artista abstracto; se notan influencias del arte asiáticas, del cubismo y del arte primitivo australiano.

Su pintura más conocida es Monasterio. Se piensa que esta obra ilustra su breve estancia en un monasterio cerca de Beijing, China. Según el mismo artista recuerda, en el momento en el que se alojó en este lugar, quedó impresionado por el contraste entre la nieve del frío invierno del norte de China; y el cálido interior del templo, donde pequeñas velas brillaban por las noches. De allí los tonos blanco-grisáceos de la pintura, combinados por destellos amarillos y dorados. En el lienzo, también aparecen formas circulares dentro de compartimientos rectangulares, que se asemejan a personas descansando en sus camas.

El artista, orgulloso de su obra, firma debajo a la derecha con sus iniciales al lado del ideograma chino “auspicioso”.

Vista de un corredor | Samuel van Hoogstraten | 1662

•abril 19, 2013 • Dejar un comentario
Vista de un corredor | Samuel van Hoogstraten | 1662

Vista de un corredor | Samuel van Hoogstraten | 1662

Luego de la muerte de su padre, el artista se muda a Amsterdam, donde ingresa en la escuela de arte de Rembrandt en plena Edad Dorada de la pintura holandesa.

Además de su talento para la pintura de interiores, Van Hoogstraten estaba muy interesado por la teoría del arte, en especial, por los escritos de Leon Battista Alberti, uno de los primeros teóricos de arte del renacimiento. Tal era su interés que, incluso, escribirá su propio tratado teórico.

Su obra pictórica se basará casi exclusivamente en las leyes de la perspectiva. En su ciudad, era reconocido por sus peepshows, unas cajas rectangulares de madera pintadas por dentro según la perspectiva anamórfica donde, a través de una lente, uno podía ver una imagen en tres dimensiones de, por ejemplo, el interior de una casa.

Vista de un corredor es una pintura que el artista realizó mientras vivía en Inglaterra. La pintura toma literalmente el principio de Alberti que afirma que las obras de arte deben ser tan convincentes como si fuesen vistas a través de una ventana. El punto de vista y la cantidad detalles permiten corroborar que el artista tomaba muy en serio las ideas de Alberti.

Peepshow de Van Hoogstraten

Peepshow de Van Hoogstraten

En la escena, vemos el corredor principal de la casa de Samuel Pepys, un funcionario británico amigo de Van Hoogstraten. El corredor es largo y los arcos separan tres ambientes de la casa. Los elementos ubicados en primer plano (como la escoba y el perro), el suelo con mosaicos en blanco y negro y el reflejo del espejo en el segundo ambiente, incrementan la ilusión de tridimensión y la sensación de profundidad.

Actualmente, esta obra se ubica al fondo de un corredor en el Museo del Parque Dyrham, en Inglaterra.

El pergamino del ciervo | Tawaraya Sotatsu y Honami Koetsu | Principios del siglo XVII

•abril 12, 2013 • Dejar un comentario
El pergamino del ciervo | Tawaraya Sotatsu y Honami Koetsu | Principios del siglo XVII

El pergamino del ciervo | Tawaraya Sotatsu y Honami Koetsu | Principios del siglo XVII

Koetsu y Sotatsu formaron una de las colaboraciones artísticas más importantes de la historia de Japón.

Koetsu pertenecía a una familia de pulidores de espadas (en Japón, diferentes personas forjan, pulen y afilan una espada), la cual servía a la Corte Imperial. El artista era considerado un “hombre del renacimiento”, porque se destacaba en el desarrollo de diferentes actividades artísticas, como la escultura, la ceremonia del té (cha no yu), y, fundamentalmente, la caligrafía japonesa (shodo), por la que era reconocido en todo el Imperio.

Sotatsu, en cambio, era un fabricante de papeles decorativos y también le proveía a la Corte Imperial. Se destacaba fundamentalmente en pintura y era famoso por haber inventado una técnica llamada “mojado sobre mojado” que permitía pintar una zona previamente coloreada, aun cuando el primer color estaba todavía fresco. Los japoneses admiraban la espontaneidad de su pintura ya que reconocían la dificultad que presentaba controlar esta técnica.

Ambos artistas se unirán para crear obras de arte que combinen las disciplinas de la caligrafía y la pintura japonesa. Ilustrarán poemas clásicos y, por 15 años, producirán incontables obras de arte. Koetsu y Sotatsu se convertirán en el germen de la escuela de arte Rimpa, que será consolidada por Ogata Korin.

El pergamino del ciervo ilustra una serie de 28 poemas de la Nueva Colección de Poemas Antiguos y Modernos, una antología de poemas japoneses que comenzó a gestarse en el año 905 y fue completada en 1439.

El extracto que se muestra aquí es el comienzo de la serie. Inmediatamente, podemos ver que El pergamino del ciervo presenta las características de la pintura del periodo Edo: una composición formada por un único motivo, donde el espacio vacío cobra una importancia tan fundamental como el área cubierta.

La caligrafía de Koetsu es firme y segura; el ciervo de Sotatsu, por el contrario, es delicado y frágil. La búsqueda de ambos artistas por el equilibrio se muestra en todo el pergamino que, aunque extenso, fluye como si fuese música.

En este link, pueden acceder al pergamino completo para ver todos sus detalles y las traducciones de los poemas:

El pergamino del ciervo

Desnudo masculino con taparrabos rojo | Egon Schiele | 1914

•abril 5, 2013 • Dejar un comentario
Desnudo masculino con taparrabos rojo | Egon Schiele | 1914

Desnudo masculino con taparrabos rojo | Egon Schiele | 1914

Considerando la insistencia del joven Schiele, su paupérrimo desempeño escolar y su incapacidad para relacionarse con sus pares, el tío lo autoriza a mudarse a Viena para estudiar arte, contando solo con 17 años. Ingresa en la Academia de Bellas Artes de la ciudad pero abandona su educación antes completar el primer año, frustrado por la conservadora enseñanza que se impartía en la institución.

Decide entonces buscar a Gustav Klimt, un artista por el cual tenía el máximo respeto y admiración. En ese entonces, Klimt ya era reconocido; sobre todo por ser el líder de la Secesión Vienesa, un grupo de vanguardia que se oponía al tradicionalismo de la Asociación de Artistas Austriacos. Klimt de inmediato reconoce el talento del adolescente para los retratos y se convierte así en su maestro.

Schiele poseía una gran capacidad para el dibujo: como muchos de los expresionistas de la época, realizaba cada retrato rápidamente, de una vez, sin vacilar. No corregía su trabajo: si no estaba satisfecho con el resultado, tiraba la hoja y comenzaba una nueva. Mientras que al principio sus retratos se asemejaban a los de Klimt; a medida que pasa el tiempo, estos se vuelven cada vez más extraños y grotescos. Las figuras de sus desnudos, extremadamente flacas, se muestran en poses extravagantes y antinaturales. Varios de ellos, sexualmente explícitos, generaban un amplio rechazo en la conservadora sociedad vienesa. El artista fue incluso acusado de corrupción de menores y pasó un corto tiempo en la cárcel.

Schiele tenía una obsesión por los autorretratos. Desnudo masculino con taparrabos rojo es uno de ellos y, al igual que el resto, no tiene fondo. El hecho que el artista aparezca aislado en sus obras nos habla del vacío y aislamiento que experimentaba. El cuerpo de Schiele aquí aparece deformado a través de trazos firmes y seguros; y sus manos retuercen su cabeza en un ángulo imposible. El taparrabo que cubre sus genitales, de un color rojo brillante, se asocia con la intensidad de los impulsos sexuales e interrumpe la falta de color en el resto del lienzo. Sus más de cien autorretratos atestiguan el narcisismo del artista quien, a través de estas pinturas, exploraba su propio yo, su angustia y su soledad.