Guerra | Marc Chagall | 1966

Guerra | Marc Chagall | 1966

Guerra | Marc Chagall | 1966

La historia de Chagall es la historia de un artista nómade.

Moishe Shagal nace en Vitebsk, Bielorrusia; en ese entonces, parte del Imperio Ruso. Vitebsk era un pueblo pequeño, donde la mitad de la población era fervientemente judía. Allí comienza a estudiar arte, pero para profesionalizarse, debe mudarse a Moscú, dejando a su amor de la adolescencia. En la capital Rusa, los judíos eran discriminados, por lo que tenía dos opciones para formar parte de la escena artística de la ciudad: podía ocultar sus raíces o, por el contrario, celebrarlas e integrarlas a su pintura. Chagall eligió la segunda opción, como una declaración de principios.

Luego de un tiempo, se muda a Paris, ciudad que veía nacer los nuevos movimientos artísticos. Sin embargo, Chagall extraña su pueblo y no habla Francés; por lo tanto, retorna a Vitebsk, donde se casa con la mujer que había dejado.

La revolución rusa ocurre en 1917. Y aunque Chagall ya era un artista reconocido, sus pinturas continuaban reflejando su herencia judía y, por lo tanto, no estaban en sintonía con el régimen comunista. Completamente ajeno a la política, Chagall vuelve a Francia, donde se integró a la ciudad mejor que la primera vez. Puedo aprender el idioma y se hizo amigo de otros pintores y poetas. Aquí, su nombre se afrancesó: Moishe Shagal comenzó  a ser conocido como Marc Chagall.

En Paris le comisionan unas pinturas sobre la biblia y decide ir a buscar nuevos motivos en Tierra Santa, Palestina (en ese entonces no existía el Estado de Israel). Se queda allí por dos meses e, inspirado por los paisajes del Antiguo Testamento, su pintura se vuelve aun más espiritual y mística.

Pero vuelve a Europa a seguir trabajando. Su estadía en Francia es interrumpida por la segunda guerra mundial y, consiguientemente, debe emigrar a América. En EEUU, Chagall fue recibido con extrañeza. Los artistas locales poco entendían del surrealismo, de la escuela de París; y, menos aun, de la pintura bizarra del bielorruso. Pierre Matisse, el hijo de Henri, se convierte en su representante y, gracias a su influjo, el artista pudo insertarse en la escena artística local. Ya reconocido en todo el mundo, en EEUU pinta Guerra, dos décadas después.

En la pintura vemos un paisaje apocalíptico. Un pueblo, que podría representar a Vitebsk arrasado después de la segunda guerra mundial, arde en llamas. Los personajes huyen, en obvia referencia al Éxodo bíblico. Es una escena plagada de desesperación: la gente se quema viva en el pueblo y los muertos aparecen tirados en la nieve. Un animal blanco (parecido a un caballo) lleva en su lomo a un padre que llora a su mujer e hijo. Arriba a la derecha aparece un crucifijo y una criatura diabólica supervisa la escena, como si estuviese orgullosa de su creación.

Honestamente, me cuesta trabajo aprehender la pintura de Chagall. Yo tampoco la entiendo. Me resulta extraña, de colores muy chillones y demasiado simbólica. Preferiría otro arte. Pero si hay algo que debo reconocer es que, probablemente, la obra de Chagall sea una de las más autenticas respecto a la personalidad del artista. En ella están presentes todas las influencias espirituales, sociales, culturales y religiosas. Como veíamos anteriormente, el artista vivió mudándose constantemente. Al igual que su pueblo, era un nómade. Y al igual que su pueblo, pudo mantener su identidad y el compromiso con sus raíces a través del tiempo.

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~ por Álvaro Mazzino en julio 19, 2012.

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