Los embajadores | Hans Holbein el joven | 1533

Los embajadores | Hans Holbein el joven | 1533

Los embajadores | Hans Holbein el joven | 1533

La carrera de Holbein comenzó en Suiza, donde se hizo conocido por retratar a Erasmo de Rotterdam, autor del libro Elogio de la locura.

En el círculo humanista de Erasmo de Rotterdam también se encontraba Tomás Moro, autor de Utopía y canciller de Enrique VIII de Inglaterra. Fue Erasmo quien intercedió por Holbein frente a Tomás Moro para que ocupe el puesto de Artista del Rey y así, Holbein, antes de los 30 años, fue recibido en Inglaterra por la corte de Enrique VIII.  En la serie The Tudors podemos ver toda la historia.

El artista acostumbraba pintar retratos de la corte del rey, sus amantes, terratenientes y diversos funcionarios. Los retratos más conocidos de Holbein son, sin duda, los de Enrique VIII. En cambio, la pintura Los embajadores se hizo famosa por la composición y temática que ella muestra. Mientras que los retratos se agotan en sí mismos, en Los embajadores siempre podemos encontrar nuevas interpretaciones e hipótesis.

Los personajes que se encuentran en la obra son, presumiblemente, Jean de Dinteville, un embajador francés; y Georges de Selve, un obispo, que también hacia las veces de embajador de la Republica de Venecia y la Santa Sede. Aunque hay debate sobre la identidad de los personajes, la National Gallery de Londres parece no tener dudas.

Como puede observarse, Holbein fusiona el retrato y la naturaleza muerta en Los embajadores. Para interpretarla, es necesario entender la obsesión del artista por los símbolos. Los dos embajadores y los objetos con los que posan pueden interpretarse de forma simbólica.

Si miramos con atención, los vestuarios de los embajadores son radicalmente diferentes. Mientras que el francés de la izquierda usa ropa de alta costura, mundana; el obispo viste un atuendo religioso.

Calavera anamórfica

Calavera anamórfica

Los objetos que se incluyen se diferencian claramente entre sí. En la tarima observamos, en el nivel de arriba, elementos que hacen referencia a los cielos: un globo celeste (para estudiar las estrellas), un cuadrante, un torquetum (una calculadora astronómica) y más. En el nivel inferior, los objetos hacen referencia a la tierra: un globo terráqueo, libros e instrumentos musicales. Abajo, en primer plano, vemos una extraña forma diagonal, que es una de las características más interesantes de la pintura: una calavera pintada mediante anamorfosis, una técnica en donde se dibuja una figura que no puede identificarse cuando se observa de frente; solo tiene sentido cuando la observamos desde otra perspectiva. Se supone que Los embajadores iba a ser colgada en el descanso de una escalera, por lo que la calavera podía ser vista a medida que se bajaba de ella. A nivel simbólico, la calavera representa, universalmente, a la muerte.

Con estos indicadores, Holbein nos muestra el mundo espiritual en los diferentes niveles de la pintura: el cielo, la tierra y el infierno. Los hombres, en medio de ellos, se encuentran entre el eterno conflicto de la creencia en un poder superior o no.

Más información sobre los símbolos, aquí.

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~ por Álvaro Mazzino en mayo 18, 2012.

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