Interior en Paddington | Lucian Freud | 1951

Interior en Paddington | Lucian Freud | 1951

Interior en Paddington | Lucian Freud | 1951

Lucian Freud es, probablemente, uno de los artistas vivos más importantes del mundo. Junto a otros artistas británicos contemporáneos como Bacon, fueron conocidos como la Escuela de Londres. Al contrario de los movimientos de vanguardia en el resto de Europa y Norteamérica, los británicos, generalmente expresionistas, mantuvieron las representaciones figurativas y se alejaron de la abstracción.

Particularmente, Freud es conocido por retratar a sus afectos: amigos, familiares y artistas cercanos a él. Pero lo más interesante y lo fundamental de su obra es el proceso creativo que atraviesa para terminar cada pintura. Para Freud, no es suficiente con el retrato superficial de un modelo, sino que intenta penetrar en la esencia misma de la persona; y por ello requiere que posen para él durante interminables horas. Incluso, exige que estén presentes cuando pinta elementos accesorios al personaje principal. Para Interior en Paddington, Freud mantuvo a su amigo Harry Diamond posando por 6 meses, modificando una y otra vez la pintura. Como es de suponerse, al igual que el resto de sus modelos, Diamond se impacientaba y se enojaba con el artista ante las largas sesiones de pintura, lo que estimulaba aun más a Freud. El insoportable escrutinio al que eran sometidos, fue definido por otro de sus allegados como una “mirada omnívora”, que devoraba toda su personalidad. Freud mismo cree “la tarea del artista es hacer sentir incómodo al ser humano”, por lo que el sufrimiento psicológico al que somete a los protagonistas de sus obras es, dentro de su propia lógica, coherente.

La pintura de hoy nos muestra al amigo de Freud dentro de un departamento en el East End londinense junto a una ventana y un tipo de yuca en primer plano. La obra es ambigua. Se han hecho muchas interpretaciones acerca de su significado, pero probablemente no tenga ninguno. Diamond parece mirar fijo a la planta; y su puño derecho cerrado, junto al cigarrillo de su mano izquierda, nos indican ansiedad e impaciencia. Excepto por el brillante rojo de la alfombra, los grises de la pintura le otorgan una atmosfera deprimente. Desde la ventana, observaremos una figura que mira hacia el interior del cuarto, lo que genera fantasías de persecución; y refuerza la ansiedad y el rechazo que genera la obra. Freud, así, es sorprendentemente efectivo para lograr su cometido: hacernos sentir incómodos.

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~ por Álvaro Mazzino en marzo 9, 2011.

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