La calumnia de Apeles | Sandro Botticelli | 1494

La calumnia de Apeles | Sandro Botticelli | 1494

La calumnia de Apeles | Sandro Botticelli | 1494

Los datos que conocemos de Sandro Botticelli son escasos e incluso, poco interesantes; por lo que solo diré que la obra del artista fue desestimada por largos años, hasta que, a finales del siglo XIX, el pintor fue reivindicado como uno de los máximos exponentes del renacimiento temprano italiano, al atraer la atención de los especialistas por la complejidad de símbolos de los cuales se sirvió.

Pero la historia de la pintura de hoy, La calumnia de Apeles, es muy particular.

El artista italiano se basa en la descripción que hizo de una pintura el retorico griego Luciano de Samosata. El inteligente lector del blog, por lo tanto, efectivamente se dará cuenta que el autor de aquella pintura responde al nombre de Apeles, un artista, también griego, del cual no sobrevive ninguna obra.

Como dijimos, la obra de Botticelli está repleta de símbolos extraños y crípticos. Y La calumnia de Apeles no es ninguna excepción. Por lo tanto, transcribiré el texto de Luciano, la fuente original de la obra, para ver si arroja más luz sobre la misma.

“A la derecha se sienta un hombre con largas orejas, casi como las de Midas, extendiendo su mano hacia Calumnia mientras ella todavía está a cierta distancia. Cerca de él, de un lado se encuentran dos mujeres – Ignorancia, creo, y Sospecha. Del otro lado, Calumnia, una mujer de una belleza que no tiene comparación, pero llena de pasión y energía; se acerca, con furia e ira, llevando en su mano izquierda una antorcha ardiente, y en su derecha a un joven que une sus manos hacia el cielo y pide a los dioses que atestigüen su inocencia. Ella es conducida por un hombre pálido y feo, con una mirada penetrante y que luce haber sufrido muchas enfermedades; él probablemente puede ser Envidia. Mas allá, encontramos dos mujeres que atienden a Calumnia, incitándola, vistiéndola y engañándola. De acuerdo a la interpretación que me han dado, una era Traición y otra Engaño. Las dos eran seguidas por una mujer vestida de luto, con ropas negras hechas jirones – Arrepentimiento, creo que era su nombre. Y por todos estos eventos, sollozaba y se avergonzaba porque Verdad se estaba acercando.”

¿Qué? Si, evidentemente el texto no trae nueva luz sobre la obra. Sin embargo, aquí, lo que tenemos que admirar de Botticelli, es la capacidad para plasmar en un lienzo todos los detalles de un texto confuso que, encima, no le es propio.

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~ por Álvaro Mazzino en diciembre 16, 2010.

2 comentarios to “La calumnia de Apeles | Sandro Botticelli | 1494”

  1. Noooo te puedo creer, estuve analizando esta pintura la semana pasada en mi clase. Aca comparto:
    Es el último cuadro que Botticelli pinta con temas profanos. Las medidas son estremadamente reducidas (62 x 91 cm) y fue pintado con tecnica de miniatura osea con pincelesd e un solo pelo. Esto hace pensar que no fue un cuadro para decorar una pared o un mueble sino a manera de joya ,para mirarlo de cerca.
    El tema es un fuerte debate etico/moral por parte de Botticelli pero tambien era el ambiente que se vivia a finales de siglo en florencia.

    Hay dos figuras claves: VERDAD; pintada como diosa clasica qu recuerda a el Nacimiento de Venus, alzando el dedo indie e lamano derecha esperando el juicio final sobre la verdad y la mentira. Esta aislada del resto de las figuras mostrando incorruptibilidad e inmutabilidad.
    La otra figura es el joven desnudo que representa la INOCENCIA y la desnudez es que ” no tiene nada para ocultar”.
    Las demas figuras ocultan su verdadera esencia bajo las ropas. Cuanto mas cargadas son …mas para ocultar.

  2. Representa el juicio al cual el artista fue injustamente sometido por su rival, Antófilos, frente a su mecenas, el rey de Egipto, Tolomeo IV Philopatores. En la pintura de Botticelli vemos al rey Midas, con orejas de asno, que es aconsejado por dos personajes femeninos: la Sospecha y la Ignorancia, quienes le murmuran al oído palabras seductoras, mientras el rey, con la mirada fija en el suelo, escucha a sus falsas consejeras sin prestar atención a nada más.

    El rey Midas tiende la mano al Odio, representado como un hombre encapuchado con la mirada penetrante y vestido con una capa desgastada, que lleva en la mano a una hermosísima mujer, la Calumnia; ésta porta una antorcha encendida, que es el efecto que provoca, parecido al de una quemazón ardiente que no permite ver otra cosa y que arrastra al pobre injuriado, ataviado con un simple paño, con lo que demuestra que no tiene nada que esconder, y con un gesto de desesperación parece estar rezando, último y único recurso que le queda frente a su destino. Dos doncellas, la Envidia y la Discordia, arreglan el tocado de la Calumnia con rosas y con un listón blanco, que representan la pureza y la inocencia, virtudes detrás de las cuales normalmente se esconde la calumnia, presentándolas como características propias. El Arrepentimiento pintado como una vieja fea e indeseada, alejada de la escena del juicio, es la única que voltea hacia la Verdad, desnuda y pura, la cual dirige su mirada hacia el cielo, aún más distante de la dinámica de la escena, no observada por nadie más y sin participar en el juicio.

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