La visión de Santa Helena | Paolo Veronese | 1580

La visión de Santa Helena | Paolo Veronese | 1580

La visión de Santa Helena | Paolo Veronese | 1580

Paolo Veronese, de quien jamás en mi vida había escuchado anteriormente, junto a Tiziano y Tintoretto, constituyen el triunvirato de los maestros del arte venecianos del renacimiento.

Como todos aquellos pintores, mostró tempranamente un admirable talento para la pintura y a los 14 años ya era aprendiz de maestros locales en su Verona natal. A pesar de ser educado a la manera manierista, Veronese pronto siguió su propio camino.

La visión de Santa Helena es una obra de su etapa madura y retrata a la madre de Constantino I, emperador de Roma. Proveniente de un hogar humilde, Santa Helena es luego canonizada por sus obras piadosas y su incansable búsqueda de reliquias del cristianismo. La leyenda cuenta que, dormida, sueña con el lugar donde se encuentra la cruz original donde Cristo fue crucificado y, luego de ello, la protagonista comienza con su búsqueda.

La visión de Santa Helena | 1565

La visión de Santa Helena | 1565

Hay dos versiones de la pintura: una de 1565 y la otra, que trabajamos hoy, de 1580. El concepto de ambas es exactamente el mismo, aunque el tratamiento del tema es diferente.

En la versión de 1580, vemos a Helena dormida, vistiendo ropas del siglo XVI (nota: Helena vivió del 250 al 330 d.c.), con una capa y un velo asegurado por su corona. Descansa sobre su mano izquierda en una posición que, a mi parecer, dista de ser cómoda. A la derecha del lienzo, simbólicamente, un ángel alado, de espaldas, le muestra la cruz.

El tema de la obra puede llegar a ser interesante, pero es innegable que la técnica del artista es algo fuera de este mundo. En la pintura de hoy, casi podemos palpar la textura del vestido y la capa de la emperatriz… sin embargo, Veronese no es solo reconocido por su técnica, sino por el uso que hace del color. Aunque la de hoy es una obra con una paleta limitada, los colores de la vestimenta de Helena son extremadamente puros y nítidos y, a la sombra, no pierden su fuerza o intensidad.

No por nada se considera a Veronese, según las palabras del crítico Théophile Gautier, como el colorista más grande que ha existido, por arriba de Tiziano, Rubens o Rembrandt.

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~ por Álvaro Mazzino en noviembre 2, 2010.

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