Retrato de Arquímedes | José de Ribera | 1630

Retrato de Arquímedes | José de Ribera | 1630

Retrato de Arquímedes | José de Ribera | 1630

Aunque no hay suficiente información, sabemos que José contaba con 17 años cuando viaja desde su España natal a Italia, con la misión de seguir las huellas de Caravaggio. Primero atraviesa el norte del país para continuar con su viaje a Roma, donde conoce a los caravagistas holandeses que viven en la ciudad. Finalmente, se instala en Nápoles, donde intuye que tendrá más trabajo.

Allí comienza con su trabajo como grabador y rápidamente adquiere fama en toda Europa. A la par, influido por el dramatismo de Caravaggio, se dedica a la pintura; y se gana el apodo de “lo spagnoletto”, es decir, “el españolito” en italiano, sobrenombre atribuido a su baja estatura. Aunque de Ribera siempre aclaraba que era español, muchas veces firma su pintura como Giuseppe o Jusepe, italianizaciones de su nombre.

Su primera etapa se reconoce por el áspero contraste entre luz y oscuridad, típico de los tenebristas. Pero poco a poco, va suavizando su paleta sin alterar su calidad. La temática de sus cuadros es generalmente religiosa, y retrata a santos o escenas de la biblia. Sin embargo, también ilustra mitos y figuras profanas como Arquímedes, uno de los matemáticos griegos más grandes de la historia.

En el cuadro vemos el retrato del científico, aunque no de la forma a la que estamos acostumbrados: la imagen seria y casi deificada de los retratos y esculturas de los hombres de ciencia son producto de los ideales clásicos del siglo XIX. En cambio, en Retrato de Arquímedes, vemos una persona común, más parecida a un mendigo que a un matemático. Su sonrisa nos permite ver su rostro arrugado y sus dientes sucios, mientras que si observamos sus manos, una con un compás y la otra sosteniendo un libro, notamos los dedos huesudos y la tierra bajo sus uñas. En el libro que sostiene podemos apreciar diversos diagramas matemáticos y el lomo del libro a la izquierda está firmado por el artista como “Jusepe de Ribera, español”.

La intención del pintor, aquí, no es presentar una imagen heroica y virtuosa del científico. Sino que, por el contrario, prefiere mostrarlo como una persona común y afable.

Ribera, en lugar de llevar a Arquímedes al lugar de los dioses, dignifica sus características humanas.

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~ por Álvaro Mazzino en septiembre 28, 2010.

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