Estudio del retrato de Inocencio X de Velázquez| Francis Bacon | 1949

Estudio del retrato de Inocencio X de Velázquez | Francis Bacon | 1949

Estudio del retrato de Inocencio X de Velázquez | Francis Bacon | 1949

El hombre que pinta esas figuras horribles…”

Así definía Margaret Thatcher, con una incomparable sensibilidad artística, al británico Francis Bacon.

Al docto lector del blog le podría sonar este nombre, dado que nuestro artista de hoy es descendiente del filósofo y ensayista Sir Francis Bacon, padre de la escuela empirista. Sin embargo, el pintor nunca hacía mención a sus raíces, ya que prefería mostrarse como un marginado que forjaba su propio destino.

A los 16 años, su padre lo descubre mirándose en un espejo usando ropa interior de su madre. Allí, se enfrentan y Francis le confiesa su homosexualidad. Como resultado, es echado de su casa paterna, y comienza su camino alejado de su familia.

A partir de allí, comienza con clases de dibujo, como un hobby; y se gana la vida robando pequeñas cosas o prostituyéndose. Luego de un tiempo, queda fascinado por algunas exposiciones y decide dedicarse más seriamente a la pintura, por lo que empieza a experimentar con óleos y termina muchos cuadros. Pero a los 35 años, frustrado por no haber logrado ningún tipo de reconocimiento, los destruye casi todos.

Un año más tarde, finaliza la pintura Tres estudios de figuras junto a una crucifixión, que fue aclamada por la crítica y, por ello, pudo dedicarse tiempo completo al arte.

En 1949, comienza la etapa más madura de Bacon, reconocida por las figuras casi abstractas, pintadas dentro de lo que parecen ser jaulas de algún tipo; y sobre un fondo indeterminado y sin detalles concretos. Particularmente en su Serie Azul, sigue esta fórmula; pero se limita a usar colores fríos á la Picasso.

Retrato de Inocencio X | Diego Velázquez | 1650

Retrato de Inocencio X | Diego Velázquez | 1650

Estudio del retrato de Inocencio X de Velázquez pertenece a serie mencionada. Aquí, Bacon ofrece una especie de tributo a la obra del pintor español, considerada como uno de los retratos más importantes de todos los tiempos. Tal fue el efecto de esta pintura en Bacon que pintó más de 40 estudios de la misma obra.

En su momento, la obra de Velázquez generaría cierto revuelo porque, incluso en la opinión del mismo papa, el retrato era “demasiado real”, es decir que, en lugar de pintar algún tipo de imagen idealizada, como era costumbre, Velazquez plasma en el lienzo a un personaje con el ceño fruncido y con la barba desordenada. Pero, como podemos ver, Bacon va más allá. Mucho más allá…

Ofrece una imagen terrorífica de un personaje que fuera reconocido como el máximo exponente de compasión y bondad en la tierra. Mientras el papa de Velazquez es denso, como los cuerpos que vemos en la realidad; el de Bacon es transparente, casi fantasmal. La falta de cabello, los ojos negros, el color frio de su vestimenta y el grito que emite, le otorgan una apariencia de zombie o muerto viviente. Es llamativo, sin embargo, que las franjas verticales que cruzan por encima de toda la figura se interrumpan debajo de la cintura del personaje. Quizás esto indique algo, pero no podemos saberlo.

El mismo Bacon va a decir que no tiene ninguna animosidad especial en contra de los papas, o las autoridades religiosas; y que solo se basó en el cuadro de Velazquez porque le gustaba y quería probar pintarlo con otros colores… pero personalmente no lo creo así.  

Habiendo dicho esto, no puedo evitar aclarar que amo esta pintura. Oh yeah.

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~ por Álvaro Mazzino en septiembre 22, 2010.

Una respuesta to “Estudio del retrato de Inocencio X de Velázquez| Francis Bacon | 1949”

  1. Bacon desarrolla una técnica única y que para su época fue inimitable, consistía en frotar el lienzo donde pintaba con varios trapos que eran, obviamente escogidos por sus diferentes texturas con el objeto de extender y difuminar la pintura, también usaba (alternaba) capas de pintura gruesa y fina para darle mayor dramatismo a sus pinturas y expresar un grado de violencia cercano a la deformación.
    Bacon sostenia que la violencia era inherente al acto de pintar. Un genio!!

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