Pesadilla | Nicolaj Abraham Abildgaard | 1800

Pesadilla | Nicolaj Abraham Abildgaard | 1800

Pesadilla | Nicolaj Abraham Abildgaard | 1800

Díganme: ¿No creen que esta es una pintura increíble?

El danés Nicolaj Abildgaard estudia en la Real Academia Danesa de Arte, donde gana la medalla de oro en 1767 por sus logros. Este premio incluía, además, un viaje para seguir perfeccionando su arte. La opción esperada era que viaje a París, meca del arte contemporáneo, pero el joven Abildgaard viaja a Roma, cuna del arte clásico o, para decirlo de otra manera, centro del mundo artístico 300 años antes.

Permanece en la capital italiana hasta 1777, y se dedica a estudiar la pintura de Rafael, Tiziano y Michelangelo. Pero también se versa en otras áreas como la arquitectura y la decoración, a la vez que profundiza su conocimiento de mitología, antigüedades, anatomía y perspectiva. Es allí en Roma donde conoce a Henry Fuseli, un artista suizo.

Es Fuselli quien, en 1781, termina un cuadro llamado La pesadilla. Y básicamente, Abildgaard copia el concepto. Pero claro, el atento lector se dará cuenta que Fuseli finaliza el lienzo, por lo menos, 4 años después de conocerlo a Abildgaard, por lo que hipotetizo que Fuseli ya tenía en mente el concepto de la pintura en Roma y hubo de comentarlo con Abildgaard… pero no importa: el danés, aunque poco creativo, en mi opinión crea una obra más dramática y efectiva que la de Fuseli.

En ella, vemos a una pareja durmiendo desnudos en una cama. En primer plano, vemos a un íncubo, es decir, una especie de demonio masculino que yace sobre aquellas que duermen para tener sexo y procrearse. La mujer de frente duerme en una posición extraña, lo que nos hace pensar que está muerta; pero la tranquilidad del sueño de su pareja nos confirma que la ella solo está durmiendo.

La atmosfera del cuadro es inquietante. Los tonos oscuros y la situación en que se encuentran los personajes nos aterroriza. Incluso, el asqueroso íncubo peludo nos mira a nosotros, inocentes amantes del impresionismo, con esos ojos fijos, rojos y estridentes, dándonos a pensar que somos las próximas víctimas de sus maquiavélicos planes.

En La pesadilla se basaron diversos autores de psicología para explorar el sueño y su relación con los miedos inconscientes y subterráneos. Personalmente, creo que ésta es una obra maestra: nos mueve, nos da miedo y es imposible ser indiferente ante ella. ¡Bien por Abildgaard!

Maldito íncubo. Creo que esta noche voy a tener problemas para conciliar el sueño…

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~ por Álvaro Mazzino en septiembre 9, 2010.

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