Cabeza de J.Y.M. No. 1 | Frank Auerbach | 1981

Cabeza de J.Y.M. No. 1 | Frank Auerbach | 1981

Cabeza de J.Y.M. No. 1 | Frank Auerbach | 1981

¡Ahora sí! ¡De esto estamos hablando!

Auerbach proviene de una familia de judíos alemanes. En 1939, para que el pequeño escape al horror nazi, sus padres lo envían a Inglaterra. Poco después, su familia entera muere en un campo de concentración dejando a Auerbach huérfano a corta edad.

En la pintura de Auerbach, 3 mujeres aparecen repetidas veces. Su esposa, Julia Wostenholme (que en sus pinturas se referirá a ella como J.W.); su amante desde los 17 años, Estella Olive West (E.O.W); y su modelo preferida, Juliet Yardley Mills (J.Y.M.). La pintura de hoy representará a la última.

El carácter de Auerbach era difícil. Su amante, años después, recordará que el artista le exigía sentarse durante horas para pintarla y, si no estaba contento con cómo estaba quedando la obra, comenzaba de nuevo desde cero otra vez, pretendiendo que en cada sesión de pintura, su modelo se ubicara exactamente en la misma posición que antes, dado que no le gustaba dibujar contornos antes de pintar. Tanto es así, que necesitaba de una cantidad ridícula de tiempo para terminar cada lienzo.

La técnica que usaba para sus pinturas también era llamativa. Lleva el nombre de impasto, lo que significa usar una pintura realmente densa, que permite que la obra posea tenga mucha textura. Hay muchos que dicen que las pinturas de Auerbach no son estrictamente pinturas, sino esculturas. Esta técnica, por él, fue llevada al extremo: durante una exposición en la Beaux Arts de Londres, varias de las pinturas tuvieron que ser exhibidas en horizontal, en lugar de estar colgadas en las paredes, por miedo a que el óleo se derrame y deforme.

Por una cuestión de presupuesto, al principio de la obra de Auerbach, predominan los colores terrosos, ya que estos son más baratos que los colores brillantes. Pero luego de recibir una beca, va a permitírselos, logrando una obra más colorida, aunque no menos oscura.

En Cabeza de J.Y.M. No. 1, podemos observar la interpretación que hace Auerbach del rostro de su modelo. Notamos los colores que usa al final de su obra, al igual que podemos apreciar las grandes cantidades de pinturas de las que se sirve. Definitivamente, se encuentra dentro del movimiento expresionista, haciendo caso omiso a las corrientes que estaban de moda en su momento, tales como el arte conceptual y el arte abstracto. En la obra vemos la emoción de Auerbach puesta violentamente sobre el lienzo: las pinceladas decididas y fuertes, nos transmiten la sensación de locura frenética, furibunda. Los colores del rostro son extraños y usa el blanco, el verde y el naranja mezclándolos sin ningún tipo de interés de tipo academicista como las sombras o la profundidad. Y por eso, la bidimensionalidad del contenido contrasta con la tridimensionalidad de la textura lograda.

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~ por Álvaro Mazzino en septiembre 2, 2010.

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