El sembrador | Jean-François Millet | 1850

El sembrador | Jean-François Millet | 1850

El sembrador | Jean-François Millet | 1850

Millet nace en 1814 en la villa de Gruchy, una comunidad rural de Normandia, Francia. De chico, es educado en la escuela local pero, a partir de la guía de dos sacerdotes, se instruye en el idioma latin y en la lectura de autores modernos. El destino y la casualidad enviarán al joven Millet a estudiar pintura de retratos a Cherburgo, pero aun nuestro artista no tenía clara su misión: después de haberse especializado en este tipo de pintura, sus presentaciones al Salón de París, la conservadora exhibición de arte, fueron rechazadas.

Comienza después a conocer a varios pintores que, luego, bajo su liderazgo, fundarán la Escuela de Barbizon. Todos ellos poseían un tema en común, las pinturas del campo: para la clase media-alta de la ciudad, la moda dictaba colgar en sus muros este tipo de cuadros, que idealizaban los paisajes y sus personajes, brindando una visión ingenua de ésta temática.

A Millet le encomiendan una de estas obras para un edificio gubernamental. Y es aquí donde Millet toma una sutil decisión que desatará un todo tipo de reacciones: decide retratar al campo y a los campesinos de una manera personal y realista. Es decir, abandona el estilo conformista que estaba de moda y pinta acerca de los sufrimientos de éstos trabajadores, de su soledad y de su determinación.

En 1850 Millet consigue un sponsor económico y ese mismo año presenta El sembrador en el Salón: ¡escándalo total! Ustedes podrían preguntarse que hay de malo en esta obra o porqué causó tanto revuelo. La respuesta la vemos si analizamos el contexto: en 1848 se había producido una revolución de los trabajadores bajo el reclamo de “derecho universal al trabajo”, que luego permitió la creación de la Segunda República Francesa. En este clima político, los conservadores reaccionaron negativamente a la obra, dado que la pintura se enfocaba en el sujeto real del campo, y no ya en la versión a la que estaban acostumbrados y sostenía el status quo.

En El sembrador, vemos a un campesino sembrando al voleo, bajo la luz del sol que se asoma desde el horizonte, a la derecha de la obra. Su ubicación nos dice que el día está comenzando y que el campesino recién comienza con su jornada de trabajo. Se trata de un hombre joven vistiendo ropas simples y prácticas para su tarea. Aunque no vemos sus ojos por su gorro, la expresión de su rostro nos indica su esfuerzo, su tristeza y, al mismo tiempo, su tozudez de trabajador. Los tonos de la pintura son terrosos, oscuros y sucios, acrecentando aun más la sensibilidad a las condiciones laborales del protagonista, en claro contraste con el pulcro trabajador de ciudad a quien le fue presentada la obra.

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~ por Álvaro Mazzino en agosto 30, 2010.

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