Mujer | Joan Miró | 1934

Mujer | Joan Miró | 1934

Mujer | Joan Miró | 1934

La historia de Miró no posee detalles realmente interesantes. Nuestro artista es originario de Barcelona, España, pero realmente comenzó con su carrera artística cuando en 1920 se muda a Paris donde, junto a escritores, cineastas y otros artistas, desarrolla su estilo característico.

Miró rechazaba formar parte de cualquier movimiento artístico. Creía que así se limitaría su imaginación y su capacidad de poder expresarse. Sin embargo, poco le importaba esto a su amigo André Bretón, fundador del movimiento surrealista y escritor de su manifiesto, quien va a decir: “Miró es el más surrealista de todos nosotros”.

Aunque su obra fue mutando con el tiempo, el color, las formas orgánicas y las figuras planas y bien definidas, son características de la obra de Miró.

A partir de 1932, con el ánimo de “matar los métodos convencionales de la pintura”, comenzó con una serie de pinturas en pastel que se dieron en llamar pinturas salvajes, en las cuales aparecen figuras humanas excesivamente deformadas á la Picasso, con órganos sexuales enormes, pequeñas extremidades y colores estridentes sobre un fondo oscuro. Mujer es una de estas pinturas.

Hay muchas interpretaciones diferentes de éste lienzo en particular: dado que la forma humana es, prácticamente inexistente, muchos piensan que, por los colores, se asemeja a un pájaro. Muchos otros sostienen que todas las pinturas salvajes expresan una profecía inconsciente del artista respecto del panorama político que se avecinaba en España. Los oscuros colores del fondo, serian metafóricos de la inminente guerra civil española de la mano de Francisco Franco y de la 2da guerra mundial. Personalmente, pienso que esto es demasiado forzado: Miró no poseía una inclinación política manifiesta, ni su arte lo señala explícitamente. Por último, hay quienes sostienen que Mujer es un insecto parecido a una mantis religiosa. Miró, en este entonces, tenía problemas con su esposa Olga y la mantis podría ser un símbolo del concepto negativo que él tendría hacia las mujeres, dado que este bichito atrae a los machos para comérselos luego de aparearse: la mujer de la pintura atrae a través de sus curvas y sus órganos genitales a la vez que, inquietantemente, posee afilados colmillos para devorar al hombre incauto.

En fin… arte monstruoso.

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~ por Álvaro Mazzino en agosto 20, 2010.

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