San José, el carpintero | Georges de La Tour | 1640

San José, el carpintero | Georges de La Tour | 1640

San José, el carpintero | Georges de La Tour | 1640

El francés Georges de La Tour era un pintor ferviente católico. Su obra, luego de su muerte, pronto fue olvidada y no fue recién hasta principios del siglo XX que fue redescubierta.

Situamos al pintor dentro del movimiento barroco, pero es también considerado el máximo exponente de los tenebristas franceses. ¿Qué quiere decir un “tenebrista”? Básicamente, que sigue el modo del manejo de la luz (y sobretodo de la oscuridad) de Caravaggio, que fue el primer tenebrista al cual todos después imitaron. Si miras a la pintura, rápidamente entenderas porque llaman a de La Tour un “tenebrista”

En definitiva, como no hay muchos datos de de La Tour, no se sabe si conoció la obra de Caravaggio o si aprendió el manejo de la luz por sus propios medios. Lo que sí se sabe es que estuvo influenciado por la Escuela de Utrecht, o sea, un pequeño grupo de seguidores de Caravaggio en esa ciudad holandesa.

Pero hay algunas diferencias: mientras en Caravaggio la luz proviene de focos imprecisos, la obra de de La Tour es reconocida porque la luz parte de elementos concretos, como una vela, una antorcha, una lámpara de aceite, etc.

De La Tour trata diferentes temas, sobretodo temas religiosos, aunque también pinta escenas de género y de devoción. Lo curioso es que trata estos temas disimiles con el mismo estilo y no es fácil distinguir si se trata de una cosa o de otra. Mientras Caravaggio pinta con un gran dramatismo, de La Tour prefiere escenas tranquilas, intimas y, muchas veces, cotidianas.

La obra San José, el carpintero se refiere, por si queda alguna duda, al niño Jesús (o sea, Cristo) y a su padre José en, lo que podemos suponer que es, su taller de carpintería. Es una escena privada, donde la suave luz de la vela que sostiene el niño Jesús ilumina todos los detalles de los personajes. En José, podemos ver un rostro duro, fruto de años de trabajo; la vejez, con sus arrugas características; pero lo que más me gusta, es esa expresión de infinita paciencia que calla. En el otro espectro, está el niño Jesús sosteniendo la vela, la única luz del ambiente. Pareciera como si estuviese hablando sin parar con su padre, mientras él lo escucha silenciosamente, continuando con su trabajo. La expresión del niño es de alegría y, al mismo tiempo, curiosidad. Su cara, posee un brillo diferente del resto de la pintura, casi como si resplandeciese por sí mismo. Y, por supuesto, esto tiene un sentido metafórico: en la biblia, se compara a Cristo con la luz del mundo, que ha venido a iluminar a aquellos que se encuentran en la oscuridad.

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~ por Álvaro Mazzino en julio 30, 2010.

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