Muchacho con pipa | Pablo Picasso | 1905

Muchacho con pipa | Pablo Picasso | 1905

Muchacho con pipa | Pablo Picasso | 1905

Muchacho con pipa fue pintado en 1905, cuando Picasso contaba con solo 24 años y vivía en Montmartre, barrio de la capital francesa. Como dato snob, podemos decir que este año, 1905, representa un año de transición para el pintor, dado que su paleta estaba cambiando los fríos y deprimentes colores del período azul (1901-1904) para pasar a los cálidos y alegres del período rosa (1904-1906).

 Esta obra también es conocida por ser una de las pinturas más caras que se han vendido en la historia. En 2004, un comprador anónimo pagó por ella la suma de 104 millones de dólares.

La pintura muestra a un muchacho con una mirada indiferente, aunque un poco retorcida, con una pipa en su mano; y esta retratado con una corona de flores y un fondo del mismo estilo. Este muchacho es petit Louis, el pequeño Luis, de 10 años, que se paseaba por el taller de Picasso para verlo trabajar. Muchas veces, se quedaba el día entero en su estudio y, según las palabras del propio artista, lo disfrutaba mucho. Así, Picasso, lo tomó como modelo y comenzó con estudios sobre como retratarlo. Hizo bosquejos con él de pie, sentado y contra un muro. En estos ensayos, el único elemento que parecía interesarle al pintor era la pipa. Comenzó a trabajar parte de la obra, se detuvo durante un mes, y la terminó con el resultado que vemos hoy.

La corona de flores, al igual que la pipa, parece desconcertar a los críticos de arte. Ellos sostienen que el lienzo trata de la ambivalencia entre lo femenino y masculino, pero esto a mi me suena a… cualquier cosa. Si realmente Picasso hubiese querido expresar esta ambigüedad, lo hubiese hecho de forma más efectiva. ¿Saben que opino? Que Pablo, mi amigo personal, quiso retratar al pequeño Luis como un ángel. ¿En qué me baso para decir esto? Noten el fondo. Si, el motivo floreado del fondo. La disposición de las flores y las hojas en dos grandes bloques; y la ubicación de los mismos, como saliendo de los omóplatos del muchacho, me hacen pensar en alas. Alas floreadas. Y la corona también me remite a un símbolo angélico, aunque no puedo fundamentar porqué. Simplemente lo hace.

Por eso ésta pintura no me remite a la ambigüedad entre géneros, sino, más bien, la siento como una expresión de la ambivalencia entre lo que William Blake expresaba como inocencia vs experiencia. Los motivos florales del pequeño Luis parecen ser los de un ángel joven, puro y, a la vez, ingenuo; pero la pipa en su mano y su mirada retorcida, parecen ser los de una persona que ha recorrido un largo camino y que ha pasado por muchas experiencias. Ángel culpable.

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~ por Álvaro Mazzino en julio 14, 2010.

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